Licenciado Cuéllar
29-jun-2009, 11:00
queridosfutbolistas.blogspot
Táchenme de malinchista, de vendepatrias, de anti-mexicano; de traidor, de villamelón, de acomplejado; de hijo de Santa Anna, de pocho, de mal nacido. Pero en la final de la Confederaciones, muy a pesar de mi cuñado y algunos de mis mejores amigos, aplaudí el gol de Donovan porque yo le iba con todo a Estados Unidos. No es que me caiga mal Brasil, para nada. Se divierten, ganan y es el único equipo del mundo donde parece que jugar con una sonrisa es el primer requisito para ser seleccionado. Lo que pasa es que me resulta imposible no admirar a los gringos. Mira que llegar tan lejos cuando hace 25 años no le ganaban ni a Dominica es para aplaudirse.
Hoy se tupen al más pintado. España, por ejemplo y Brasil en todo el primer tiempo. Y ojo que no lo hacen nada mal. Habrá quien diga que ganan, sí, porque meten el camión atrás y aprovechan cualquier contraataque para fulminar a su rival. Ok, concedamos ese punto. Pero el caso es que hay que saber defender y hay que saber contragolpear, cosa que los norteamericanos hacen soberbiamente bien. Conocen sus limitaciones y explotan al máximo las pocas virtudes que tienen. Y con eso, querido lector, les alcanza para que el mundo los empiece a ver como una realidad más que una sorpresa. Con eso les ha alcanzado también para ocupar la portada de los sitios web del New York Times, USA Today y Chicago Tribune. Con eso lograron desplazar en ESPN, aunque fuera por un momento, al béisbol de la MLB. Y si no se les ha cruzado la muerte de Michael Jackson por ahí hasta les hubieran dado un breve espacio en el programa de Larry King.
Todo esto, que quede claro, en un país donde el futbol todavía no es el deporte más popular. Digo todavía porque en no muchos años el “soccer” será el segundo o tercer deporte más querido del gabacho (se aceptan apuestas). Y si además de eso una mañana soleada les nace un Leo Messi en un pueblito perdido de Iowa, ganan un Campeonato del Mundo.
Qué miedo. Tanto como el que se respirará de aquí al 12 de agosto en el Azteca. Aún así en ese partido eliminatorio voy con todo por México (se vuelven a aceptar apuestas). A pesar de lo bien que juegan ellos y lo mal que andamos nosotros; a pesar del 0-0 contra Guatemala y de nuestros delanteros que no la meten ni en el Monumento a la Revolución. A pesar de todo. A fin de cuentas en este país en el que vivimos siempre ha sido mejor que te tachen de inocente o fantasioso, a que te tachen de amargado o de pend...
Táchenme de malinchista, de vendepatrias, de anti-mexicano; de traidor, de villamelón, de acomplejado; de hijo de Santa Anna, de pocho, de mal nacido. Pero en la final de la Confederaciones, muy a pesar de mi cuñado y algunos de mis mejores amigos, aplaudí el gol de Donovan porque yo le iba con todo a Estados Unidos. No es que me caiga mal Brasil, para nada. Se divierten, ganan y es el único equipo del mundo donde parece que jugar con una sonrisa es el primer requisito para ser seleccionado. Lo que pasa es que me resulta imposible no admirar a los gringos. Mira que llegar tan lejos cuando hace 25 años no le ganaban ni a Dominica es para aplaudirse.
Hoy se tupen al más pintado. España, por ejemplo y Brasil en todo el primer tiempo. Y ojo que no lo hacen nada mal. Habrá quien diga que ganan, sí, porque meten el camión atrás y aprovechan cualquier contraataque para fulminar a su rival. Ok, concedamos ese punto. Pero el caso es que hay que saber defender y hay que saber contragolpear, cosa que los norteamericanos hacen soberbiamente bien. Conocen sus limitaciones y explotan al máximo las pocas virtudes que tienen. Y con eso, querido lector, les alcanza para que el mundo los empiece a ver como una realidad más que una sorpresa. Con eso les ha alcanzado también para ocupar la portada de los sitios web del New York Times, USA Today y Chicago Tribune. Con eso lograron desplazar en ESPN, aunque fuera por un momento, al béisbol de la MLB. Y si no se les ha cruzado la muerte de Michael Jackson por ahí hasta les hubieran dado un breve espacio en el programa de Larry King.
Todo esto, que quede claro, en un país donde el futbol todavía no es el deporte más popular. Digo todavía porque en no muchos años el “soccer” será el segundo o tercer deporte más querido del gabacho (se aceptan apuestas). Y si además de eso una mañana soleada les nace un Leo Messi en un pueblito perdido de Iowa, ganan un Campeonato del Mundo.
Qué miedo. Tanto como el que se respirará de aquí al 12 de agosto en el Azteca. Aún así en ese partido eliminatorio voy con todo por México (se vuelven a aceptar apuestas). A pesar de lo bien que juegan ellos y lo mal que andamos nosotros; a pesar del 0-0 contra Guatemala y de nuestros delanteros que no la meten ni en el Monumento a la Revolución. A pesar de todo. A fin de cuentas en este país en el que vivimos siempre ha sido mejor que te tachen de inocente o fantasioso, a que te tachen de amargado o de pend...