tup4dre
24-abr-2007, 09:41
El fútbol en México es pasión, que ciertamente algunos foristas opinarían que no se expresa con la vehemencia de los españoles, argentinos o italianos, pero sí con algo de dramatismo y mucho de desencanto. En la era en que las comunicaciones han borrado las fronteras, nos percatamos de que el fútbol germinó y ya ofrece frutos en los países asiáticos, africanos e incluso, en Estados Unidos. Los alentadores resultados obtenidos por los recién llegados al concierto mundial de ese deporte nos obligan a reflexionar sobre el destino futbolístico nacional: ¿porqué México no ha ido más allá de "caer con la cara al sol" o bien, sucumbir por "el pánico ante los penaltis"? (como quedo demostrado nuevamente en la última Copa Confederaciones o en el Mundial ante Portugal).
Para la afición futbolera mexicana no está claro si el balompié nacional es mejor o peor que antes. Se puede argumentar que ha mejorado en técnica, que hay más equipos, que se paga mejor, etc., pero ¿y los resultados? Algunos aficionados nos preguntamos si sería posible, por ejemplo, que el fútbol mexicano pudiera lograr una organización tan sólida capaz de fortalecer a este deporte como espectáculo y al mismo tiempo desarrolle la capacidad de generar los jugadores de calidad para "dieciocho" equipos de primera división más homogéneos y competitivos entre sí, y otros tantos para las fuerzas inferiores. Ojo que tenemos un claro ejemplo en Pachuca de que con una buena infraestructura se pueden realizar cosas muy importantes.
En un intento por encontrar algunas respuestas a las interrogantes señaladas, a continuación comparto con ustedes foristas una perspectiva histórica del desempeño de los mejores equipos de la Liga. A fin de medir ese desempeño, se definen índices de eficiencia y productividad para el fútbol nacional. El análisis abarca el período 1924-96.
La voz de la estadística: una nueva dimensión del fútbol
La práctica del fútbol en nuestro país ha alcanzado una clara evolución respecto de la forma como se hacía en los principios de este siglo. La evolución ha sido una característica mundial del fútbol y abarca muchos aspectos: La organización de las competencias, de los clubes y equipos, el desarrollo de tácticas y estrategias de juego, así como de la técnica y preparación personales que se han venido refinando. Sobre todo, ahora el fútbol es un espectáculo mundial televisivo y un medio publicitario muy poderoso, alrededor del cual se generan actividades económicas de gran importancia y que se valúan en millones de dólares. Ello les permite a los clubes pagar transferencias de jugadores cuantiosas; por ejemplo, en España se efectuaron transferencias por 128 millones de libras, en Italia por 85 millones y en Inglaterra por 175 millones de libras.
Quizá pudiera suponerse que los progresos del fútbol moderno deberían reflejarse en un mejoramiento notable en la eficiencia de los equipos; asimismo, que la productividad de los cuadros, refleja los avances en la técnica y en las tácticas de juego aplicadas por los entrenadores. La observación de los resultados cuantitativos alcanzados por los equipos mexicanos más destacados de 1924 al presente, nos permite apreciar una paradójica modernización del fútbol nacional con menor eficiencia. En las siete décadas analizadas el fútbol ha sufrido una disminución de su eficiencia. De un máximo de 84.8% promedio para el período 1924-30, alcanzado por los equipos más eficientes, desciende a un 68.3% en 1991-94; 16.5 puntos porcentuales menos.
http://fa.univision.com/attachments/univision/imagenes/1259591/1/eficiencia.jpg
Fuentes: elaboración propia con datos de Carlos F. Ramírez, Foot Ball en México y en el Mundo, México, 1978; e investigación hemerográfica.
Los años dorados del fútbol nacional
En la década de 1925-34 los equipos más eficientes de la liga alcanzaron registros muy cercanos al 100%, que jamás se volvieron a presentar. El América, por ejemplo, alcanzó en 1924-25 un 92% y al año siguiente se coronó con 100%, sin perder ningún punto.
El Atlante llegó al campeonato en 1928-29 con un 88% de eficiencia, mientras que el España alcanzaría su máximo en 1933-34 con un 85%. El año siguiente sería el campeonísimo Necaxa el que alcanzara la eficiencia máxima en su historia con un 90 por ciento.
Al comparar la eficiencia del fútbol mexicano a lo largo de diversos períodos, se aprecia que el descenso de ese indicador no es homogéneo. Sobresale la década de los treinta por el nivel alto de eficiencia alcanzado por los equipos.
La década de 1940-50 estuvo marcada por una eficiencia de 73.9% promedio. Esto, no obstante que en ese período jugaban en México estelares como el "Che" Moreno, los mejores jugadores de la selección vasca y goleadores como Lángara, Roberto Aballay, el "Dumbo" López y Horacio Casarín. Fue también la época en que se implantó el profesionalismo. Posiblemente esos indicadores reflejen la debilidad financiera, así como las deficiencias en la organización de algunos equipos y de la misma liga, que por esos años se desvinculó de la FIFA. Otros problemas fueron la desaparición del Necaxa en 1943 y las presiones políticas que enfrentaron hacia finales de los cuarenta el España y Asturias, que culminaron con su desaparición. Con ello terminaba también la rivalidad competitiva entre los clubes españoles y los mexicanos que generó más interés por presenciar sus confrontaciones y fortaleció la presencia en el ánimo del aficionado capitalino de los colores del Atlante y el Necaxa, en particular.
Para la afición futbolera mexicana no está claro si el balompié nacional es mejor o peor que antes. Se puede argumentar que ha mejorado en técnica, que hay más equipos, que se paga mejor, etc., pero ¿y los resultados? Algunos aficionados nos preguntamos si sería posible, por ejemplo, que el fútbol mexicano pudiera lograr una organización tan sólida capaz de fortalecer a este deporte como espectáculo y al mismo tiempo desarrolle la capacidad de generar los jugadores de calidad para "dieciocho" equipos de primera división más homogéneos y competitivos entre sí, y otros tantos para las fuerzas inferiores. Ojo que tenemos un claro ejemplo en Pachuca de que con una buena infraestructura se pueden realizar cosas muy importantes.
En un intento por encontrar algunas respuestas a las interrogantes señaladas, a continuación comparto con ustedes foristas una perspectiva histórica del desempeño de los mejores equipos de la Liga. A fin de medir ese desempeño, se definen índices de eficiencia y productividad para el fútbol nacional. El análisis abarca el período 1924-96.
La voz de la estadística: una nueva dimensión del fútbol
La práctica del fútbol en nuestro país ha alcanzado una clara evolución respecto de la forma como se hacía en los principios de este siglo. La evolución ha sido una característica mundial del fútbol y abarca muchos aspectos: La organización de las competencias, de los clubes y equipos, el desarrollo de tácticas y estrategias de juego, así como de la técnica y preparación personales que se han venido refinando. Sobre todo, ahora el fútbol es un espectáculo mundial televisivo y un medio publicitario muy poderoso, alrededor del cual se generan actividades económicas de gran importancia y que se valúan en millones de dólares. Ello les permite a los clubes pagar transferencias de jugadores cuantiosas; por ejemplo, en España se efectuaron transferencias por 128 millones de libras, en Italia por 85 millones y en Inglaterra por 175 millones de libras.
Quizá pudiera suponerse que los progresos del fútbol moderno deberían reflejarse en un mejoramiento notable en la eficiencia de los equipos; asimismo, que la productividad de los cuadros, refleja los avances en la técnica y en las tácticas de juego aplicadas por los entrenadores. La observación de los resultados cuantitativos alcanzados por los equipos mexicanos más destacados de 1924 al presente, nos permite apreciar una paradójica modernización del fútbol nacional con menor eficiencia. En las siete décadas analizadas el fútbol ha sufrido una disminución de su eficiencia. De un máximo de 84.8% promedio para el período 1924-30, alcanzado por los equipos más eficientes, desciende a un 68.3% en 1991-94; 16.5 puntos porcentuales menos.
http://fa.univision.com/attachments/univision/imagenes/1259591/1/eficiencia.jpg
Fuentes: elaboración propia con datos de Carlos F. Ramírez, Foot Ball en México y en el Mundo, México, 1978; e investigación hemerográfica.
Los años dorados del fútbol nacional
En la década de 1925-34 los equipos más eficientes de la liga alcanzaron registros muy cercanos al 100%, que jamás se volvieron a presentar. El América, por ejemplo, alcanzó en 1924-25 un 92% y al año siguiente se coronó con 100%, sin perder ningún punto.
El Atlante llegó al campeonato en 1928-29 con un 88% de eficiencia, mientras que el España alcanzaría su máximo en 1933-34 con un 85%. El año siguiente sería el campeonísimo Necaxa el que alcanzara la eficiencia máxima en su historia con un 90 por ciento.
Al comparar la eficiencia del fútbol mexicano a lo largo de diversos períodos, se aprecia que el descenso de ese indicador no es homogéneo. Sobresale la década de los treinta por el nivel alto de eficiencia alcanzado por los equipos.
La década de 1940-50 estuvo marcada por una eficiencia de 73.9% promedio. Esto, no obstante que en ese período jugaban en México estelares como el "Che" Moreno, los mejores jugadores de la selección vasca y goleadores como Lángara, Roberto Aballay, el "Dumbo" López y Horacio Casarín. Fue también la época en que se implantó el profesionalismo. Posiblemente esos indicadores reflejen la debilidad financiera, así como las deficiencias en la organización de algunos equipos y de la misma liga, que por esos años se desvinculó de la FIFA. Otros problemas fueron la desaparición del Necaxa en 1943 y las presiones políticas que enfrentaron hacia finales de los cuarenta el España y Asturias, que culminaron con su desaparición. Con ello terminaba también la rivalidad competitiva entre los clubes españoles y los mexicanos que generó más interés por presenciar sus confrontaciones y fortaleció la presencia en el ánimo del aficionado capitalino de los colores del Atlante y el Necaxa, en particular.