Rayo de corazón
15-jun-2009, 12:08
Carlos Calderón
Después del tremendo fracaso de la selección mexicana en las eliminatorias para asistir al Mundial de Roma en 1934, se decidió disolver a la misma. Los hombres de pantaloncillo largo, pensaron que para hacer el ridículo ya era suficiente y se negaron a formar un nuevo contingente que asistiera a los Juegos Centroamericanos a celebrarse en 1935 en El Salvador.
Faltaban pocos días para que dieran inicio los Juegos en la hermana república centroamericana, cuando de muy arriba -léase Oficina Presidencial-, llegó la orden de que el fútbol debía competir y dejar en alto el nombre de nuestro país. En acalorada discusión en las asambleas de la Liga Mayor, máximo dirigente del fútbol mexicano en aquellos años, se dedujo que era demasiado tarde para formar una selección que pudiera dar una batalla digna. Después de muchas horas, se acordó en enviar al equipo Necaxa, llamado de los once hermanos por lo bien que se entendían dentro de la cancha y que eran en aquellos momentos campeones de Liga por segundo año consecutivo. Pasaba por tan buen momento el Necaxa, que en el último torneo disputado, arrolló a quien se le puso enfrente perdiendo tan solo un encuentro en la penúltima jornada del torneo, después de una racha de 19 partidos invicto.
El Necaxa, pues, se disfrazó de selección nacional y marchó rumbo a El Salvador con su cuadro titular: Raúl "Pipiolo" Estrada; "Abuelo" Camarena y Azpiri; "Perro" Ortega, "Calavera" Ávila y Marcial Ortiz; Vicente "Chamaco" García, Tomás "Poeta" Lozano, Hilario "Moco" López, Julio Lórez y José Luis "Pichojos" Pérez. Además de cinco refuerzos tomados de otros equipos, es decir, un verdadero trabuco.
La selección mexicana ganó brillantemente todos sus partidos, inclusive a Costa Rica que se presentaba como favorito del Torneo. Los mexicanos fueron aclamados y levantados en hombros por el público salvadoreño en recompensa por lo bien jugado. Al llegar a nuestro país, fueron paseados cual toreros por toda la capital.
La selección, mejor dicho EL NECAXA, daba su primer título internacional a nuestro país. Todo se vale en nombre de México.
Mediotiempo.com (http://www.mediotiempo.com/futbol/editoriales/carlos-calderon/2003/03/la-seleccion-mexicana-se-llama-necaxa)
Después del tremendo fracaso de la selección mexicana en las eliminatorias para asistir al Mundial de Roma en 1934, se decidió disolver a la misma. Los hombres de pantaloncillo largo, pensaron que para hacer el ridículo ya era suficiente y se negaron a formar un nuevo contingente que asistiera a los Juegos Centroamericanos a celebrarse en 1935 en El Salvador.
Faltaban pocos días para que dieran inicio los Juegos en la hermana república centroamericana, cuando de muy arriba -léase Oficina Presidencial-, llegó la orden de que el fútbol debía competir y dejar en alto el nombre de nuestro país. En acalorada discusión en las asambleas de la Liga Mayor, máximo dirigente del fútbol mexicano en aquellos años, se dedujo que era demasiado tarde para formar una selección que pudiera dar una batalla digna. Después de muchas horas, se acordó en enviar al equipo Necaxa, llamado de los once hermanos por lo bien que se entendían dentro de la cancha y que eran en aquellos momentos campeones de Liga por segundo año consecutivo. Pasaba por tan buen momento el Necaxa, que en el último torneo disputado, arrolló a quien se le puso enfrente perdiendo tan solo un encuentro en la penúltima jornada del torneo, después de una racha de 19 partidos invicto.
El Necaxa, pues, se disfrazó de selección nacional y marchó rumbo a El Salvador con su cuadro titular: Raúl "Pipiolo" Estrada; "Abuelo" Camarena y Azpiri; "Perro" Ortega, "Calavera" Ávila y Marcial Ortiz; Vicente "Chamaco" García, Tomás "Poeta" Lozano, Hilario "Moco" López, Julio Lórez y José Luis "Pichojos" Pérez. Además de cinco refuerzos tomados de otros equipos, es decir, un verdadero trabuco.
La selección mexicana ganó brillantemente todos sus partidos, inclusive a Costa Rica que se presentaba como favorito del Torneo. Los mexicanos fueron aclamados y levantados en hombros por el público salvadoreño en recompensa por lo bien jugado. Al llegar a nuestro país, fueron paseados cual toreros por toda la capital.
La selección, mejor dicho EL NECAXA, daba su primer título internacional a nuestro país. Todo se vale en nombre de México.
Mediotiempo.com (http://www.mediotiempo.com/futbol/editoriales/carlos-calderon/2003/03/la-seleccion-mexicana-se-llama-necaxa)