hugonovoa
13-may-2009, 19:52
Esto me lo encontre hace unos dias navegando por internet, antes de que nuestro equipo descendiera y aunque triste tiene razon.
Pero en fin no nos queda otra mas que apoyar al Necaxa como siempre lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo siempre.
Necaxa y Aguascalientes: Destinos separados
Escrito por Darío Zepeda Galván | 1 de Mayo de 2009
http://crisolplural.com/2009/05/01/necaxa-y-aguascalientes-destinos-separados/
Como se ven las cosas, existe una posibilidad más o menos grande de que este sábado dos de mayo, el Necaxa juegue su último partido en su breve historia en Aguascalientes, y además, de que lo juegue en un estadio totalmente vacío. Ironías de la vida, al menos el Necaxa tendrá que agradecer a la influenza el poder justificar con una orden oficial el no tener gente en su último partido. Hubiera sido más triste reconocer que a este equipo ya no lo iba a ver casi nadie, ni en el día de su probable despedida.
De los tres equipos involucrados en el temible descenso, el Necaxa es sin duda a quien más le puede pesar, al menos si lo entendemos como el equipo Necaxa de Aguascalientes (aunque nunca se hayan presentado bajo ese nombre). Me explico, si los Indios pierden esta carrera y bajan a la segunda (ya sé que no se llama oficialmente así, pero eso es lo que es, en todos los sentidos, una división de segunda) no habrá pasado nada. Al contrario, el público, los patrocinadores y el gobierno, estatal y municipal (que inevitablemente están metidos con los equipos de futbol de reciente creación o mudanza) habiendo probado las mieles de la primera, se pondrán a trabajar para recuperar la categoría, y se trazarán planes y llegarán apoyos para lograrlo. El grupo de personas que está detrás de los Indios lo seguirán impulsando, habrán pues, perdido una batalla, pero no la guerra. Pensemos en el Pachuca y cuanto tiempo pasó el hoy multicampeón nacional subiendo y bajando en lo que se consolidaba como un equipo de primera ¿hoy podría alguien decir que el Pachuca no pertenece a la primera división? (bueno, sí, alguien lo podría decir, pero sabemos que nunca faltan los despistados).
En el caso de los Tigres, también está visto que las cosas seguirán, para decirlo en regiomontano como “business as usual”, la empresa sabe lo que aporta este equipo en términos de afición (y con ello, de negocio) y perder una marca, una simbología y una mina de oro como son los Tigres no puede ser un plan, con todo y las deudas de Cemex, no creo que se den el lujo de dejar ir a este equipo. Por lo demás, no es un camino que desconozcan, de hecho ya lo recorrieron con anterioridad y salieron fortalecidos de la experiencia, el sufrimiento genera simpatía y lealtad y los seguidores de los Tigres saben largo y tendido de sufrimientos.
Necaxa es otro boleto, su rarísima combinación de intereses y su casi total falta de arraigo en suelo aguascalentense lo deja con todo que perder y poco que ganar ante el descenso. El equipo llegó a esta ciudad para cubrir una serie de propósitos de varios actores, entre los cuales ciertamente no estaban los aguascalentenses. Un Necaxa en la primera “a” no le sirve a ninguno de los integrantes de su directiva, aunque, paradójicamente, podría servirle más a su afición. Veámoslo con calma:
El primer interesado, el artífice de la llegada del Necaxa a Aguascalientes, es el hoy gobernador Luis Armando Reynoso, para quien el tiempo de vida útil del equipo ya expiró. Ya no puede obtener de este equipo nada de lo que al principio obtuvo. Cuando llegó el equipo a la ciudad, venía con atributos y etiquetas que le convenían al entonces aspirante a gobernador, a saber: la emoción de lo novedoso, la promesa de modernidad, el poner a Aguascalientes en los medios nacionales (que se asocia con importancia o relevancia del estado). Nada de esto permanece a seis años del arribo del equipo, y, lo que es peor, los nuevos atributos del mismo distan de ser lucidores, un equipo mediocre y perdedor, sin conexión con la ciudad a la que se supone pertenece y aparentemente condenado a desaparecer de los medios masivos de comunicación( porque sabemos que a la primera a no la pelan en la tele nacional, podrán pasar goles de la liga de Djibouti, pero no de la primera a). ¿Quién quiere asociarse con una imagen así? La propia gestión de Reynoso Femat no tiene tantas cosas de las que presumir como para además cargar con el descrédito de que el equipo al que trajo (y de cuyo patronato fue –o es- presidente) ha resultado un rotundo fracaso. De hecho, la aventura del Necaxa puede convertirse en un resumen bastante preciso de su administración.
Por el otro lado está Televisa, la dueña real del equipo, quien tampoco debe de tener interés alguno en tenerlo en segunda. A estas alturas, después de que no tuvo el éxito deseado el empujar a este equipo hasta convertirlo, según sus propios cronistas en “el equipo de la década” y que tampoco funcionó el mudarlo, lo único que le queda de utilidad a Televisa del Necaxa es esa vieja mitología, esa edad de oro de los once hermanos que pueden seguir reclamando como propia, a la manera en como Augusto pretendía ser descendiente de troyanos (sin serlo), y los aztecas pretendían ser los sucesores de los toltecas (sin serlo). Esta historia no sirve de nada si nadie la escucha, si se pierde como un recuerdo y no tiene quien la haga vigente en la actualidad. En ese sentido, un Necaxa descendido no le sirve en absoluto a sus dueños.
¿Qué le ocurriría entonces al Necaxa si no logra quedarse en la primera división? Se sabe que el apoyo gubernamental ya no llegará, máxime cuando el sexenio de Reynoso Femat acaba en el 2010 y existe, de acuerdo a encuestas, un probable escenario de un triunfo del PRI, partido de oposición al gobierno actual, lo cual casi garantizaría que no se apoyaría a un proyecto tan fuertemente ligado al mandatario saliente. Quedarían entonces las cartas que tendría que jugar Televisa. La más fuerte es la que desde unos días ya está barajando Justino Compeán, jefe de la Femexfut y expresidente del Necaxa, quien propone que se aumente el número de equipos en la liga a 20 (después de que se hizo toda una gran argumentación hace escasos años para reducirlos a 18) con lo cual, se buscaría que se lograra la permanencia del Necaxa (jugando una promoción o algo así). Si esto no funcionara, supongo que tendrían que pensar en cómo comprar a la franquicia que ascendiera a la primera división (o algún modo de evitar que suba, para dejar vacante el espacio). De no lograr ninguno de estos chanchullos, digo, de oportunidades de salvación para los rayos, ocurriría, me temo, lo impensable, la venta de la franquicia (aunque no creo que del nombre) y la extinción, como tales, de los rayos de Necaxa de esta época.
Lo curioso y triste del asunto, es que aún los que están haciendo tejes y manejes para lograr que el equipo consiga por fuera lo que no ha logrado hacer en la cancha, no deben de estar muy seguros de que el dejar a Necaxa en Aguascalientes sea lo mejor que le puede pasar a esta escuadra. Ni siquiera con la salvación el panorama es alentador: se tendría que batallar todo el año siguiente con el mismo inminente peligro de descenso, el público seguiría brillando por su ausencia y la posibilidad de un gobernador hostil a todo lo que haga memoria a Reynoso Femat no auguran buenos tiempos. Y aquí la pregunta surge ¿qué pasó con este equipo? ¿Por qué no puede lograr levantar una gran afición? El Necaxa se ha convertido hoy en día en la anti-selección. Si, según Televisa, la selección nacional es “el equipo de todos”, el Necaxa de Aguascalientes ha logrado, trabajando arduamente, convertirse en “el equipo de nadie”.
Pero en fin no nos queda otra mas que apoyar al Necaxa como siempre lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo siempre.
Necaxa y Aguascalientes: Destinos separados
Escrito por Darío Zepeda Galván | 1 de Mayo de 2009
http://crisolplural.com/2009/05/01/necaxa-y-aguascalientes-destinos-separados/
Como se ven las cosas, existe una posibilidad más o menos grande de que este sábado dos de mayo, el Necaxa juegue su último partido en su breve historia en Aguascalientes, y además, de que lo juegue en un estadio totalmente vacío. Ironías de la vida, al menos el Necaxa tendrá que agradecer a la influenza el poder justificar con una orden oficial el no tener gente en su último partido. Hubiera sido más triste reconocer que a este equipo ya no lo iba a ver casi nadie, ni en el día de su probable despedida.
De los tres equipos involucrados en el temible descenso, el Necaxa es sin duda a quien más le puede pesar, al menos si lo entendemos como el equipo Necaxa de Aguascalientes (aunque nunca se hayan presentado bajo ese nombre). Me explico, si los Indios pierden esta carrera y bajan a la segunda (ya sé que no se llama oficialmente así, pero eso es lo que es, en todos los sentidos, una división de segunda) no habrá pasado nada. Al contrario, el público, los patrocinadores y el gobierno, estatal y municipal (que inevitablemente están metidos con los equipos de futbol de reciente creación o mudanza) habiendo probado las mieles de la primera, se pondrán a trabajar para recuperar la categoría, y se trazarán planes y llegarán apoyos para lograrlo. El grupo de personas que está detrás de los Indios lo seguirán impulsando, habrán pues, perdido una batalla, pero no la guerra. Pensemos en el Pachuca y cuanto tiempo pasó el hoy multicampeón nacional subiendo y bajando en lo que se consolidaba como un equipo de primera ¿hoy podría alguien decir que el Pachuca no pertenece a la primera división? (bueno, sí, alguien lo podría decir, pero sabemos que nunca faltan los despistados).
En el caso de los Tigres, también está visto que las cosas seguirán, para decirlo en regiomontano como “business as usual”, la empresa sabe lo que aporta este equipo en términos de afición (y con ello, de negocio) y perder una marca, una simbología y una mina de oro como son los Tigres no puede ser un plan, con todo y las deudas de Cemex, no creo que se den el lujo de dejar ir a este equipo. Por lo demás, no es un camino que desconozcan, de hecho ya lo recorrieron con anterioridad y salieron fortalecidos de la experiencia, el sufrimiento genera simpatía y lealtad y los seguidores de los Tigres saben largo y tendido de sufrimientos.
Necaxa es otro boleto, su rarísima combinación de intereses y su casi total falta de arraigo en suelo aguascalentense lo deja con todo que perder y poco que ganar ante el descenso. El equipo llegó a esta ciudad para cubrir una serie de propósitos de varios actores, entre los cuales ciertamente no estaban los aguascalentenses. Un Necaxa en la primera “a” no le sirve a ninguno de los integrantes de su directiva, aunque, paradójicamente, podría servirle más a su afición. Veámoslo con calma:
El primer interesado, el artífice de la llegada del Necaxa a Aguascalientes, es el hoy gobernador Luis Armando Reynoso, para quien el tiempo de vida útil del equipo ya expiró. Ya no puede obtener de este equipo nada de lo que al principio obtuvo. Cuando llegó el equipo a la ciudad, venía con atributos y etiquetas que le convenían al entonces aspirante a gobernador, a saber: la emoción de lo novedoso, la promesa de modernidad, el poner a Aguascalientes en los medios nacionales (que se asocia con importancia o relevancia del estado). Nada de esto permanece a seis años del arribo del equipo, y, lo que es peor, los nuevos atributos del mismo distan de ser lucidores, un equipo mediocre y perdedor, sin conexión con la ciudad a la que se supone pertenece y aparentemente condenado a desaparecer de los medios masivos de comunicación( porque sabemos que a la primera a no la pelan en la tele nacional, podrán pasar goles de la liga de Djibouti, pero no de la primera a). ¿Quién quiere asociarse con una imagen así? La propia gestión de Reynoso Femat no tiene tantas cosas de las que presumir como para además cargar con el descrédito de que el equipo al que trajo (y de cuyo patronato fue –o es- presidente) ha resultado un rotundo fracaso. De hecho, la aventura del Necaxa puede convertirse en un resumen bastante preciso de su administración.
Por el otro lado está Televisa, la dueña real del equipo, quien tampoco debe de tener interés alguno en tenerlo en segunda. A estas alturas, después de que no tuvo el éxito deseado el empujar a este equipo hasta convertirlo, según sus propios cronistas en “el equipo de la década” y que tampoco funcionó el mudarlo, lo único que le queda de utilidad a Televisa del Necaxa es esa vieja mitología, esa edad de oro de los once hermanos que pueden seguir reclamando como propia, a la manera en como Augusto pretendía ser descendiente de troyanos (sin serlo), y los aztecas pretendían ser los sucesores de los toltecas (sin serlo). Esta historia no sirve de nada si nadie la escucha, si se pierde como un recuerdo y no tiene quien la haga vigente en la actualidad. En ese sentido, un Necaxa descendido no le sirve en absoluto a sus dueños.
¿Qué le ocurriría entonces al Necaxa si no logra quedarse en la primera división? Se sabe que el apoyo gubernamental ya no llegará, máxime cuando el sexenio de Reynoso Femat acaba en el 2010 y existe, de acuerdo a encuestas, un probable escenario de un triunfo del PRI, partido de oposición al gobierno actual, lo cual casi garantizaría que no se apoyaría a un proyecto tan fuertemente ligado al mandatario saliente. Quedarían entonces las cartas que tendría que jugar Televisa. La más fuerte es la que desde unos días ya está barajando Justino Compeán, jefe de la Femexfut y expresidente del Necaxa, quien propone que se aumente el número de equipos en la liga a 20 (después de que se hizo toda una gran argumentación hace escasos años para reducirlos a 18) con lo cual, se buscaría que se lograra la permanencia del Necaxa (jugando una promoción o algo así). Si esto no funcionara, supongo que tendrían que pensar en cómo comprar a la franquicia que ascendiera a la primera división (o algún modo de evitar que suba, para dejar vacante el espacio). De no lograr ninguno de estos chanchullos, digo, de oportunidades de salvación para los rayos, ocurriría, me temo, lo impensable, la venta de la franquicia (aunque no creo que del nombre) y la extinción, como tales, de los rayos de Necaxa de esta época.
Lo curioso y triste del asunto, es que aún los que están haciendo tejes y manejes para lograr que el equipo consiga por fuera lo que no ha logrado hacer en la cancha, no deben de estar muy seguros de que el dejar a Necaxa en Aguascalientes sea lo mejor que le puede pasar a esta escuadra. Ni siquiera con la salvación el panorama es alentador: se tendría que batallar todo el año siguiente con el mismo inminente peligro de descenso, el público seguiría brillando por su ausencia y la posibilidad de un gobernador hostil a todo lo que haga memoria a Reynoso Femat no auguran buenos tiempos. Y aquí la pregunta surge ¿qué pasó con este equipo? ¿Por qué no puede lograr levantar una gran afición? El Necaxa se ha convertido hoy en día en la anti-selección. Si, según Televisa, la selección nacional es “el equipo de todos”, el Necaxa de Aguascalientes ha logrado, trabajando arduamente, convertirse en “el equipo de nadie”.