PANTERA
26-ene-2009, 22:21
Una serie de comentarios sin argumentos de fondo, críticas y malas caras, han sido la reacción de aficionados, analistas, periodistas, directivos y ahora hasta de los mismos jugadores. Todos dicen que no debe haber tantos jugadores naturalizados jugando en la selección (cuando antes se decía que habrían de jugar sólo mexicanos por nacimiento, cómo cambian los tiempos), pero nadie da una razón convincente y argumentada, simplemente se limitan a decir que no deben de jugar porque no nacieron aquí, no son verdaderos mexicanos; vaya, el único comentario que he leído y le he dado algo de razón, fue que ellos se naturalizan para no ocupar plaza de extranjero en sus equipos o bien para disputar un puesto en la selección que difícilmente obtendrían con el representativo de su país natal. Esto lleva a que se hagan mexicanos más por conveniencia que por amor, y que los resultados en la cancha no serían lo mismo que si jugara un mexicano nacido aquí, que según los detractores, tienen mayor derecho a ser convocados. Yo les doy el beneficio de la duda, y aún si fuera por conveniencia, para jugar con el "Tri", sé que eso ya representa un sacrificio para ellos y que ese sacrificio habrán de desquitarlo.
Hoy hay una cantidad considerable de jugadores "nacionalizados" que están jugando en la liga mexicana, varios más están en proceso o en planes de convertirse en mexicanos, y casi todos son potenciales a ser convocados. A donde quiera que uno voltea, todos dicen que falta poco para el día en que la selección juegue con 11 naturalizados.
Para empezar creo que ya basta usar esa palabra, aquí en el post y allá afuera; a pesar de que está correctamente aplicada, vamos llamándolos como lo que son, "mexicanos"; son tan mexicanos como nosotros, incluso mejores mexicanos que muchos que si nacieron aquí, mejores ciudadanos, mejores personas que contribuyen a sacar adelante al país. Y no voy nada más por el lado de los jugadores, sino por casi todos los extranjeros que llegaron a esta nación con ánimos de trabajar y salir adelante y termina enamorándose de México. Obviamente excluyo a narcotraficantes y demás calamidades. A lo que intento ir es que así como tenemos los mismos deberes como mexicanos (que aparentemente no pasan por alto nuestros amigos naturalizados), también contamos con igualdad en cuanto a derechos, y uno de ellos es representar al país jugando para la selección de fútbol.
Y ese creo que es el problema, todo lo que sea fútbol en este bendito país es centro de atención y casi siempre de polémica. Nadie reprochó que Yadhira Silva, cubana por nacimiento, representara a México en las Olimpiadas anteriores; nadie dirá nada respecto a los peloteros que jugarán del lado del equipo mexicano en el Clásico Mundial de Béisbol a disputarse el próximo marzo y que quien sabe si siquiera han estado alguna vez en su vida en nuestro país, aunque sea de vacaciones. Y esta bien, para mí perfecto, que bueno que se hagan mexicanos y luchen de nuestro lado, que bueno que tengan raíces mexicanas y decidan jugar por este país. Pero mejor aún, que nadie diga nada. Pero el fútbol es el fútbol, y hay que poner en los noticieros que Eriksson llamó a 4 naturalizados.
Muchos de este lado de la cancha dicen que no tiene el mismo sabor que México gane con tantos naturalizados, que están ocupando un lugar que debería tener un verdadero mexicano. Lo cierto es que ese lugar no se lo están arrebatando a nadie, la convocatoria se la han ganado a pulso cada uno de los jugadores que Don Sven llama para los partidos. Si el nuevo mexicano es de los mejores que hay en nuestra liga, entonces lo justo, lo idóneo, lo lógico, lo cuerdo, es llamarlo. En primer lugar porque ese es su derecho, y en segundo porque hizo los méritos.
¿Qué es lo que temen los detractores de todo esto que está pasando? En cuanto a los aficionados y la gente que sale en medios, la verdad no tengo la menor idea, no he tenido la fortuna de escuchar algún buen argumento proveniente de ellos que justifique omitir el llamado a la selección de Zinha, Vuoso, Augusto, Franco, Ayala y todos los nombres que quieran. Por otro lado, creo que tanto los clubes (algunos) y jugadores (también algunos) sienten que han sido sacados de esa comodidad de tener garantizado un llamado, o de vérselas menos complicadas en la contienda por ser seleccionado. Antes la competencia era sólo contra los mismo mexicanos por nacimiento, y algunos jugadores ya tenían el título de ser de "los de cajón". Llegan refuerzos extranjeros que en el papel deberían ser mejor que los mexicanos, se nacionalizan y la competencia se hace más feroz, no sólo crece sino que es más fuerte por incluir a jugadores con más juego que llegaron al país con la etiqueta de "refuerzo". Por otro lado las directivas deberían hacer mejores trabajos de los que ya están haciendo en sus canteras para garantizar que en un futuro tengamos sangre mexicana nueva para ser convocada y que juegue representando al país, que se prescinda de los naturalizados, que los que nacieron aquí sean mejor incluso que los refuerzos que traen de Argentina, Brasil, Paraguay y todo Sudamérica.
El problema de toda esta polémica es uno de dos:
Uno: O no quieren batallar al tener que pelear por un puesto contra otros mexicanos aparantemente más preparados para ser llamados ni tampoco mejorar la producción de las canteras en cuanto a número y calidad, o simplemente tienen miedo de lo mismo.
Dos: Son una maldita bola de xenofóbicos asquerosos.
Quiero pensar que es por la uno.
En cada equipo se supone que uno debe de ver por el bien de éste, anteponiéndolo a intereses personales y otras cosas. La selección es nuestro equipo, el de todos, y antes que otra cosa, está jugar con los mejores elementos que se tienen para bien del equipo y hasta para el del mismo país.
Es hora de empezar a respetar nuestros derechos y a reconocer a quienes lo merecen, es increíble como exigimos igualdades para nuestros paisanos en países xenofóbicos como Estados Unidos o España, cuando aquí mismo no nos las brindamos los mismos mexicanos. Es increíble y ridículo.
Hoy hay una cantidad considerable de jugadores "nacionalizados" que están jugando en la liga mexicana, varios más están en proceso o en planes de convertirse en mexicanos, y casi todos son potenciales a ser convocados. A donde quiera que uno voltea, todos dicen que falta poco para el día en que la selección juegue con 11 naturalizados.
Para empezar creo que ya basta usar esa palabra, aquí en el post y allá afuera; a pesar de que está correctamente aplicada, vamos llamándolos como lo que son, "mexicanos"; son tan mexicanos como nosotros, incluso mejores mexicanos que muchos que si nacieron aquí, mejores ciudadanos, mejores personas que contribuyen a sacar adelante al país. Y no voy nada más por el lado de los jugadores, sino por casi todos los extranjeros que llegaron a esta nación con ánimos de trabajar y salir adelante y termina enamorándose de México. Obviamente excluyo a narcotraficantes y demás calamidades. A lo que intento ir es que así como tenemos los mismos deberes como mexicanos (que aparentemente no pasan por alto nuestros amigos naturalizados), también contamos con igualdad en cuanto a derechos, y uno de ellos es representar al país jugando para la selección de fútbol.
Y ese creo que es el problema, todo lo que sea fútbol en este bendito país es centro de atención y casi siempre de polémica. Nadie reprochó que Yadhira Silva, cubana por nacimiento, representara a México en las Olimpiadas anteriores; nadie dirá nada respecto a los peloteros que jugarán del lado del equipo mexicano en el Clásico Mundial de Béisbol a disputarse el próximo marzo y que quien sabe si siquiera han estado alguna vez en su vida en nuestro país, aunque sea de vacaciones. Y esta bien, para mí perfecto, que bueno que se hagan mexicanos y luchen de nuestro lado, que bueno que tengan raíces mexicanas y decidan jugar por este país. Pero mejor aún, que nadie diga nada. Pero el fútbol es el fútbol, y hay que poner en los noticieros que Eriksson llamó a 4 naturalizados.
Muchos de este lado de la cancha dicen que no tiene el mismo sabor que México gane con tantos naturalizados, que están ocupando un lugar que debería tener un verdadero mexicano. Lo cierto es que ese lugar no se lo están arrebatando a nadie, la convocatoria se la han ganado a pulso cada uno de los jugadores que Don Sven llama para los partidos. Si el nuevo mexicano es de los mejores que hay en nuestra liga, entonces lo justo, lo idóneo, lo lógico, lo cuerdo, es llamarlo. En primer lugar porque ese es su derecho, y en segundo porque hizo los méritos.
¿Qué es lo que temen los detractores de todo esto que está pasando? En cuanto a los aficionados y la gente que sale en medios, la verdad no tengo la menor idea, no he tenido la fortuna de escuchar algún buen argumento proveniente de ellos que justifique omitir el llamado a la selección de Zinha, Vuoso, Augusto, Franco, Ayala y todos los nombres que quieran. Por otro lado, creo que tanto los clubes (algunos) y jugadores (también algunos) sienten que han sido sacados de esa comodidad de tener garantizado un llamado, o de vérselas menos complicadas en la contienda por ser seleccionado. Antes la competencia era sólo contra los mismo mexicanos por nacimiento, y algunos jugadores ya tenían el título de ser de "los de cajón". Llegan refuerzos extranjeros que en el papel deberían ser mejor que los mexicanos, se nacionalizan y la competencia se hace más feroz, no sólo crece sino que es más fuerte por incluir a jugadores con más juego que llegaron al país con la etiqueta de "refuerzo". Por otro lado las directivas deberían hacer mejores trabajos de los que ya están haciendo en sus canteras para garantizar que en un futuro tengamos sangre mexicana nueva para ser convocada y que juegue representando al país, que se prescinda de los naturalizados, que los que nacieron aquí sean mejor incluso que los refuerzos que traen de Argentina, Brasil, Paraguay y todo Sudamérica.
El problema de toda esta polémica es uno de dos:
Uno: O no quieren batallar al tener que pelear por un puesto contra otros mexicanos aparantemente más preparados para ser llamados ni tampoco mejorar la producción de las canteras en cuanto a número y calidad, o simplemente tienen miedo de lo mismo.
Dos: Son una maldita bola de xenofóbicos asquerosos.
Quiero pensar que es por la uno.
En cada equipo se supone que uno debe de ver por el bien de éste, anteponiéndolo a intereses personales y otras cosas. La selección es nuestro equipo, el de todos, y antes que otra cosa, está jugar con los mejores elementos que se tienen para bien del equipo y hasta para el del mismo país.
Es hora de empezar a respetar nuestros derechos y a reconocer a quienes lo merecen, es increíble como exigimos igualdades para nuestros paisanos en países xenofóbicos como Estados Unidos o España, cuando aquí mismo no nos las brindamos los mismos mexicanos. Es increíble y ridículo.