Staff MT
04-jun-2008, 11:30
El espectáculo mediático montado por la Federación Mexicana de Futbol no arrojó ninguna sorpresa. Sven-Göran Eriksson, bajo criterios que nunca quedaron claros y de los que jamás recibiremos explicaciones, se convirtió en el nuevo técnico de una escuadra que a medio ciclo mundialista hará borrón y cuenta para dejar de lado la tragicómica estancia de Hugo Sánchez al frente de la representación tricolor.
Tomada la decisión, no hay más que prepararse para un futuro repleto de incertidumbre, no necesariamente dañina, pero sí inquietante para los millones de mexicanos que por causas culturales y de amor al deporte mantienen inmutable su devoción por la camiseta verde. En lo que resta del camino de aquí a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 podremos especular y anticipar buenas y malas cuentas en la máxima justa balompédica del orbe; sin embargo, la verdad absoluta se escribirá sobre el césped africano, donde el balón y sus designios nos indicarán si los dueños del futbol en nuestro país acertaron por única ocasión o cometieron una más de sus tradicionales equivocaciones.
El primer día del ex timonel del Manchester City como estratega del conjunto azteca me pareció positivo en cuanto a su actitud y a la postura que asume, es decir, sin hablar de más y aceptando en esencia que requiere de tiempo para adentrarse en el medio futbolístico y así tener argumentos suficientes para esbozar lo que será la Selección Mexicana durante los próximos meses. Digno de reconocerse que viaje de inmediato para presenciar los partidos amistosos del cuadro que todavía dirigirá Jesús Ramírez y que no haya preferido, pensando en que no lo hayan obligado los federativos, argumentar cuestiones personales y de logística para tener que volver de inmediato a Inglaterra.
En otro sentido, comprobé una vez más la forma en que el futbol mexicano se menosprecia a sí mismo. En cuanto dio inicio la conferencia de prensa, los reporteros se abalanzaron sobre Eriksson con preguntas que dejan mal parado a nuestro balompié, pues es precisamente eso lo que generan interrogantes respecto a si viene dispuesto a cambiar la mentalidad del jugador azteca, como si de verdad fuéramos perdedores por naturaleza e hiciera falta que un conquistador extranjero llegara a dar cátedra sobre cómo se realiza una actividad que desde hace más de cien años aterrizó en México.
Semejante panorama se registra al escuchar los intentos de confrontar, de inicio, sin antecedentes de por medio, al nuevo Director Técnico con sus futuros dirigidos. Cierto es que diversos jugadores expresaron su reserva respecto a la llegada de un timonel ajeno a los usos y costumbres de nuestro entorno, pero no por ello se puede generalizar y asegurar que ningún futbolista apoya su llegada. Los medios, desde su trinchera, abandonan la supuesta postura de apoyar para ipso facto "amarrar navajas" y así obtener una declaración escandalosa que hablara sobre un ambiente hostil que muy lejos está de existir. Así como Eriksson no tiene más aliados que algunos propietarios y directivos, dudo mucho que tenga verdaderos opositores, a diferencia de cualquier otro estratega del medio que hubiera sido anunciado como nuevo seleccionador.
Inicia la época del Tri en sueco. Yo optaré por mantener una posición cautelosa y precavida. El tiempo para trabajar ahí está, no considero que sea insuficiente, y ya en unos meses sabremos si de algo sirvió la inversión o si, para variar, nos volveremos a quedar en el camino.
Tomada la decisión, no hay más que prepararse para un futuro repleto de incertidumbre, no necesariamente dañina, pero sí inquietante para los millones de mexicanos que por causas culturales y de amor al deporte mantienen inmutable su devoción por la camiseta verde. En lo que resta del camino de aquí a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 podremos especular y anticipar buenas y malas cuentas en la máxima justa balompédica del orbe; sin embargo, la verdad absoluta se escribirá sobre el césped africano, donde el balón y sus designios nos indicarán si los dueños del futbol en nuestro país acertaron por única ocasión o cometieron una más de sus tradicionales equivocaciones.
El primer día del ex timonel del Manchester City como estratega del conjunto azteca me pareció positivo en cuanto a su actitud y a la postura que asume, es decir, sin hablar de más y aceptando en esencia que requiere de tiempo para adentrarse en el medio futbolístico y así tener argumentos suficientes para esbozar lo que será la Selección Mexicana durante los próximos meses. Digno de reconocerse que viaje de inmediato para presenciar los partidos amistosos del cuadro que todavía dirigirá Jesús Ramírez y que no haya preferido, pensando en que no lo hayan obligado los federativos, argumentar cuestiones personales y de logística para tener que volver de inmediato a Inglaterra.
En otro sentido, comprobé una vez más la forma en que el futbol mexicano se menosprecia a sí mismo. En cuanto dio inicio la conferencia de prensa, los reporteros se abalanzaron sobre Eriksson con preguntas que dejan mal parado a nuestro balompié, pues es precisamente eso lo que generan interrogantes respecto a si viene dispuesto a cambiar la mentalidad del jugador azteca, como si de verdad fuéramos perdedores por naturaleza e hiciera falta que un conquistador extranjero llegara a dar cátedra sobre cómo se realiza una actividad que desde hace más de cien años aterrizó en México.
Semejante panorama se registra al escuchar los intentos de confrontar, de inicio, sin antecedentes de por medio, al nuevo Director Técnico con sus futuros dirigidos. Cierto es que diversos jugadores expresaron su reserva respecto a la llegada de un timonel ajeno a los usos y costumbres de nuestro entorno, pero no por ello se puede generalizar y asegurar que ningún futbolista apoya su llegada. Los medios, desde su trinchera, abandonan la supuesta postura de apoyar para ipso facto "amarrar navajas" y así obtener una declaración escandalosa que hablara sobre un ambiente hostil que muy lejos está de existir. Así como Eriksson no tiene más aliados que algunos propietarios y directivos, dudo mucho que tenga verdaderos opositores, a diferencia de cualquier otro estratega del medio que hubiera sido anunciado como nuevo seleccionador.
Inicia la época del Tri en sueco. Yo optaré por mantener una posición cautelosa y precavida. El tiempo para trabajar ahí está, no considero que sea insuficiente, y ya en unos meses sabremos si de algo sirvió la inversión o si, para variar, nos volveremos a quedar en el camino.