Staff MT
22-may-2008, 10:20
Desde luego no tiene la cantidad de títulos que leyendas como Javier de la Torre, Raúl Cárdenas, José Antonio Roca o Manolo Lapuente. Sin embargo, Javier Aguirre se ha convertido en poco más de una década de fungir como estratega de equipos, en el prototipo ideal del técnico mexicano en la actualidad. Por ello, totalmente entendible que haya sido el candidato número uno de la FEMEXFUT y su Comisión de Selecciones para sustituir a Hugo Sánchez.
Podríamos hablar de muchas virtudes que ha ido cultivando el "Vasco" durante su carrera como entrenador y, desde luego, también varios defectos, como todo ser humano. Pero hay una cualidad en especial que diferencia a Javier de una mayoría importante: es un individuo congruente consigo mismo y sus palabras.
Mientras seguía en la lucha de la Liga española, jamás habló en concreto de la propuesta que le hicieron Justino Compeán y Decio de María durante su estancia en Europa para asumir la dirección del barco Tricolor, y fue hasta terminada la campaña ibérica cuando despejó la duda de cada uno de los temas que le cuestionaron.
Aunque hasta ahora no se había revelado la propuesta mexicana, La Federación Mexicana de Futbol le ofreció un contrato sin precedentes para nuestro país, con una serie de cláusulas totalmente favorables para él, entre ellas, bonos sustanciosos por cumplir los dos objetivos primordiales: calificar a la Copa del Mundo y superar el "famoso" quinto partido.
¡5 millones de dólares anuales! a partir del inicio de su contrato, mas un bono de 1.5 millones al obtener la calificación a la justa mundialista. ¿Cuántos técnicos mexicanos se habrían dado el lujo de rechazar una oferta de esta magnitud, con tal de respetar el contrato firmado con su equipo, que no le redituará ni la mitad de la oferta recibida, y cumplir su sueño de dirigir en la competencia a nivel más importante a nivel mundial?
Maravilloso slogan de la empresa transnacional de tarjetas de crédito que dice: "hay cosas que ni el dinero puede comprar...". En un medio tan materializado como lo es el futbol, la decisión que ha tomado Javier Aguirre más que parecer lógica, es sorprendente y es de todo un caballero, que sólo ratifica lo que muchos mexicanos piensan de él.
Claro de pensamiento, inteligente para manejar el entorno que lo rodea y humilde para mantener sus raíces, hoy más que nunca, está claro que Javier Aguirre era el técnico ideal para el representativo nacional.
Seguramente hasta el tema familiar influyó para determinar no regresar a su país, pero quienes conocen bien al "Vasco", saben que lo que más pesó en la decisión es la ilusión de cumplir un objetivo primordial en su carrera y que lo ratificará no sólo como el primero en la historia sino como uno de los mejores estrategas mexicanos de la historia: dirigir en la Champions League con el Atlético de Madrid. El deseo de todos será que lo haga de la forma más exitosa posible.
Además de su enorme calidad como profesional del futbol, Javier Aguirre es un gran ejemplo como ser humano por la congruencia de sus palabras con su comportamiento. Tanta falta que hace esta virtud en nuestro maltrecho futbol mexicano.
Podríamos hablar de muchas virtudes que ha ido cultivando el "Vasco" durante su carrera como entrenador y, desde luego, también varios defectos, como todo ser humano. Pero hay una cualidad en especial que diferencia a Javier de una mayoría importante: es un individuo congruente consigo mismo y sus palabras.
Mientras seguía en la lucha de la Liga española, jamás habló en concreto de la propuesta que le hicieron Justino Compeán y Decio de María durante su estancia en Europa para asumir la dirección del barco Tricolor, y fue hasta terminada la campaña ibérica cuando despejó la duda de cada uno de los temas que le cuestionaron.
Aunque hasta ahora no se había revelado la propuesta mexicana, La Federación Mexicana de Futbol le ofreció un contrato sin precedentes para nuestro país, con una serie de cláusulas totalmente favorables para él, entre ellas, bonos sustanciosos por cumplir los dos objetivos primordiales: calificar a la Copa del Mundo y superar el "famoso" quinto partido.
¡5 millones de dólares anuales! a partir del inicio de su contrato, mas un bono de 1.5 millones al obtener la calificación a la justa mundialista. ¿Cuántos técnicos mexicanos se habrían dado el lujo de rechazar una oferta de esta magnitud, con tal de respetar el contrato firmado con su equipo, que no le redituará ni la mitad de la oferta recibida, y cumplir su sueño de dirigir en la competencia a nivel más importante a nivel mundial?
Maravilloso slogan de la empresa transnacional de tarjetas de crédito que dice: "hay cosas que ni el dinero puede comprar...". En un medio tan materializado como lo es el futbol, la decisión que ha tomado Javier Aguirre más que parecer lógica, es sorprendente y es de todo un caballero, que sólo ratifica lo que muchos mexicanos piensan de él.
Claro de pensamiento, inteligente para manejar el entorno que lo rodea y humilde para mantener sus raíces, hoy más que nunca, está claro que Javier Aguirre era el técnico ideal para el representativo nacional.
Seguramente hasta el tema familiar influyó para determinar no regresar a su país, pero quienes conocen bien al "Vasco", saben que lo que más pesó en la decisión es la ilusión de cumplir un objetivo primordial en su carrera y que lo ratificará no sólo como el primero en la historia sino como uno de los mejores estrategas mexicanos de la historia: dirigir en la Champions League con el Atlético de Madrid. El deseo de todos será que lo haga de la forma más exitosa posible.
Además de su enorme calidad como profesional del futbol, Javier Aguirre es un gran ejemplo como ser humano por la congruencia de sus palabras con su comportamiento. Tanta falta que hace esta virtud en nuestro maltrecho futbol mexicano.