Staff MT
09-abr-2008, 10:49
Millones de aficionados americanistas esperan el partido ante las Chivas Rayadas del Guadalajara con una mezcla de sentimientos contradictorios entre sí. Por un lado, está la objetividad, la frialdad de los números, y nadie conoce mejor esa crisis que los propios seguidores emplumados, quienes han sufrido minuto a minuto el andar lastimero del conjunto de Coapa. Por el otro, el corazón azulcrema se inunda de esperanza y no sabe de estadística, aunque en el fondo se reconozca que las Chivas saltarán a la cancha del Jalisco como amplias favoritas al título.
La posibilidad de la sorpresa nunca será desterrada del incongruente mundo del balompié. Cuando la balanza luce completamente inclinada, cuando nadie apuesta un céntimo por determinado equipo, aparece el golpe de suerte, de carácter o, en el más extraño de los casos,de buen futbol para que el teórico favorito concluya como víctima. Los dirigidos por Rubén Omar Romano se aferran a esa posibilidad que no es tan mínima como parece, aunque, por el bien de la entidad capitalina, debería quedar aclarado a priori que un resultado positivo ante el Rebaño Sagrado no sería motivo suficiente como para mantener al técnico de cara a la siguiente temporada o para que los diarios publiquen que las Águilas salvaron la temporada.
En un deporte que está estrechamente ligado a las emociones, la misión de mantener un panorama general y analítico respecto a lo que sucede en torno a uno de los equipos de mayor importancia de nuestro país es en verdad complicada. No sólo por los aspectos inherentes a la pasión que genera, sino por el afán de los diarios por vender portadas extremistas o por el bombardeo televisivo que se generaría en caso que los emplumados retomen la senda del triunfo justo ante su principal antagónico.
Anticipar lo que sucedería en caso de que la oncena de Coapa obtenga las tres unidades parece ocioso, pero vale la pena realizar el ejercicio para impedir que se siga fomentando la cultura del olvido, misma que es promovida por medios de comunicación, futbolistas, técnicos y directivos. Entiendo que en estos momentos de presión y vergüenza total, la parcialidad de los emplumados anhele un triunfo para reírse en la cara del oponente y presumir que aún jugando a nada tienen con qué derrotar al líder general de la competencia, mas no estaría de acuerdo en que se comenzara a hablar de una inminente resurrección. La lección está demasiado fresca como para relegarla: América derrotó al River y en cuestión de horas reafirmó que carece del plantel y cuerpo técnico adecuados para alcanzar algo más que una aislada victoria.
Si visualizamos los posibles escenarios al término del compromiso entre Chivas y América, concluimos que el Rebaño corre un mayor riesgo, y no porque sea indispensable concluir la fase regular, sino porque las Águilas dan tanta pena que han caído en un conformismo en el que se realizarán movimientos drásticos hasta que concluya la temporada. Entretanto, Rubén Omar Romano puede estar tranquilo. Tiene el trabajo garantizado, al menos eso pienso, hasta que finalice el Clausura 2008.
Para concluir, llama la atención la cobertura que en Internet estará dando Televisa al Clásico de Clásicos. Los medios tradicionales empiezan a comprender la trascendencia de la Red, aunque, a mi juicio, están cometiendo la equivocación de creer que lo único importante es el video, dejando a un lado texto y audio, sin los cuales queda incompleta la experiencia multimedia propia del ciberespacio.
La posibilidad de la sorpresa nunca será desterrada del incongruente mundo del balompié. Cuando la balanza luce completamente inclinada, cuando nadie apuesta un céntimo por determinado equipo, aparece el golpe de suerte, de carácter o, en el más extraño de los casos,de buen futbol para que el teórico favorito concluya como víctima. Los dirigidos por Rubén Omar Romano se aferran a esa posibilidad que no es tan mínima como parece, aunque, por el bien de la entidad capitalina, debería quedar aclarado a priori que un resultado positivo ante el Rebaño Sagrado no sería motivo suficiente como para mantener al técnico de cara a la siguiente temporada o para que los diarios publiquen que las Águilas salvaron la temporada.
En un deporte que está estrechamente ligado a las emociones, la misión de mantener un panorama general y analítico respecto a lo que sucede en torno a uno de los equipos de mayor importancia de nuestro país es en verdad complicada. No sólo por los aspectos inherentes a la pasión que genera, sino por el afán de los diarios por vender portadas extremistas o por el bombardeo televisivo que se generaría en caso que los emplumados retomen la senda del triunfo justo ante su principal antagónico.
Anticipar lo que sucedería en caso de que la oncena de Coapa obtenga las tres unidades parece ocioso, pero vale la pena realizar el ejercicio para impedir que se siga fomentando la cultura del olvido, misma que es promovida por medios de comunicación, futbolistas, técnicos y directivos. Entiendo que en estos momentos de presión y vergüenza total, la parcialidad de los emplumados anhele un triunfo para reírse en la cara del oponente y presumir que aún jugando a nada tienen con qué derrotar al líder general de la competencia, mas no estaría de acuerdo en que se comenzara a hablar de una inminente resurrección. La lección está demasiado fresca como para relegarla: América derrotó al River y en cuestión de horas reafirmó que carece del plantel y cuerpo técnico adecuados para alcanzar algo más que una aislada victoria.
Si visualizamos los posibles escenarios al término del compromiso entre Chivas y América, concluimos que el Rebaño corre un mayor riesgo, y no porque sea indispensable concluir la fase regular, sino porque las Águilas dan tanta pena que han caído en un conformismo en el que se realizarán movimientos drásticos hasta que concluya la temporada. Entretanto, Rubén Omar Romano puede estar tranquilo. Tiene el trabajo garantizado, al menos eso pienso, hasta que finalice el Clausura 2008.
Para concluir, llama la atención la cobertura que en Internet estará dando Televisa al Clásico de Clásicos. Los medios tradicionales empiezan a comprender la trascendencia de la Red, aunque, a mi juicio, están cometiendo la equivocación de creer que lo único importante es el video, dejando a un lado texto y audio, sin los cuales queda incompleta la experiencia multimedia propia del ciberespacio.