Staff MT
18-feb-2008, 14:18
A mí nadie me quita de la cabeza que todos los jugadores entran al terreno de juego con la firme intención y la tremenda ilusión de ganar el partido, con el sueño de hacer el gol de sus vidas, ese que han repasado una y otra vez cada noche. Eso me queda claro y cada vez que platico con un futbolista, lo reafirmo. Pero no voy a negar que el pasado miércoles, al ver a Cirilo Saucedo y la defensa de Tigres, temblaron mis cimientos de confianza.
Siempre he considerado a Saucedo como uno de los mejores porteros del país, e incluso creo que si hubiera tenido la suerte de debutar en alguno de los cuatro grandes, estaría muchísimo mejor posicionado; sin embargo, ha tenido la mala fortuna de estar en un equipo que descendió, y luego alternándose en el arco en otro que ahora está a punto de hacerlo. Así, verlo tirándose tarde, sin recorrer su arco, volteándose como amateur ante una definición que lucía obvia por abajo, me llenó de desilusión.
Además, no puedo dejar de pensar en cómo una línea defensiva de Primera División puede ser tan terca como para jugar al fuera de lugar todo el partido (aún cuando ya les habían llenado el morral de cuero), ante el equipo mexicano que mejor maneja le pelota. Es absurdo -pensaba- eso sólo a veces le sucede al equipo con el que juego los domingos, en el que 5 defensas amodorrados a las 7:30 de la mañana y de profesiones la mayoría totalmente ajenas al futbol, intentan achicar la cancha en los momentos más inoportunos y acaban persiguiendo números en fuga.
En esos momentos de desconcierto, tuve la fortuna de escuchar a Carlos Miloc en una entrevista realizada oportunamente en ESPN, en la que a pesar de puntillosas preguntas, defendió y argumentó a favor del jugador. No les voy a contar todo lo que dijo Miloc, pero sí les quiero decir que el Profe estabilizó mis pensamientos.
Recordé entonces que si bien en ocasiones un equipo logra ser más fuerte que el diamante, también en otras puede ser un organismo tan frágil que se rompe con un pase de cuatro metros. Que cuando el jugador se confunde, puede acabar haciendo cosas incomprensibles y que cuando un portero sale de malas y con miedo, en ocasiones se mete él solo los goles.
Me puse a pensar cómo reaccionaría yo si estuviera en plena mala racha, con la presión del descenso en mis espaldas, siendo responsable tanto de mantener el nivel de vida de mi familia, como el de cientos de miles de personas que basan sus ingresos en que un equipo pertenezca a la Primera División. Con la escalofriante sensación de provocarle a los fieles aficionados, una de las tristezas deportivas más grandes que puede haber... Llegué a la conclusión de que, muy probablemente, también me volvería muy frágil bajo ciertas circunstancias.
Para colmo, me tocó estar en el Estadio de Ciudad Universitaria el domingo en el juego de Jaguares. Pude ver como los chiapanecos salieron del vestidor con un miedo tremendo a ser goleados... y acabaron goleados. Vi a un Ismael Fuentes que fue mañoso, agresivo y picante como siempre, pero que olvidó los recorridos y la ubicación; a un Óscar Rojas que al conducir la pelota se salía de la cancha sin obstáculo de por medio; a un "Bofo" que buscaba a como diera lugar dar el chispazo, pero sabía que no podía aspirar a más. Sí, los chiapanecos fueron víctimas de una sugestión extraña y acabaron el juego alicaídos y tristes, pero lo peor vino cuando corrió la noticia de que René Isidoro había sido cesado.
El hoy extécnico de Jaguares armó un equipo totalmente distinto al del torneo pasado, dejó ir muchos jugadores y trajo nuevos, tanto nacionales como extranjeros, y a pesar de todo dio una buena cara los tres primeros partidos. Su Directiva lo dejó hacer y deshacer, ¿pero sólo para echarlo en la fecha 6? Cabe señalar que los Jaguares están, después de la estrepitosa goleada, con solo un punto menos que Pumas.
Jaguares es un equipo que ha tenido un gran mérito al consolidarse en Primera División y mantener una sana distancia con la zona del descenso, luego de aquél gran susto que les quitó de encima Gilberto Mora con un golazo de tiro libre. Pero justo cuando parece que van a dar el salto para pertenecer al grupo de los que pelean por el título, justo en ese momento, cortan procesos. En los últimos 4 años han tenido 8 estrategas y todos ellos en algún momento fueron elogiados por sacar adelante a un equipo con tales circunstancias.
Yo la verdad creo que Jaguares ha tenido para más y si hubieran tenido paciencia, podrían ya incluso haberse aprovechado de alguno de esos torneos cortos en que el nivel decrece, para pelear en la Final por un título. Pero eso nunca va a pasar si las ideas futbolísticas cambian mucho antes de que las piernas las asimilen.
Obviamente, con todos esos exabruptos y la falta de una estructura confiable de fuerzas básicas, la producción propia de jugadores se reduce al mínimo, al tiempo que la inversión se lleva al máximo por la constante contratación de refuerzos al gusto de un estratega diferente cada Pretemporada.
Fue una semana interesante pero complicada para mis sensaciones futbolísticas, muchos partidos, muchos contrastes y muchas preguntas. Para ser honestos, no sé la verdadera razón por la cuál la Directiva chiapaneca echa a sus estrategas con tal desparpajo, pero al menos parece que recuperé las razones futbolísticas por las cuales un jugador puede acabar, prácticamente, tirando para su propio arco.
Por hoy me despido. Recuerden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com donde serán valorados con mucha alegría. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.
Muchas gracias a todos por hacernos grandes.
Walter González
Director Editorial
Siempre he considerado a Saucedo como uno de los mejores porteros del país, e incluso creo que si hubiera tenido la suerte de debutar en alguno de los cuatro grandes, estaría muchísimo mejor posicionado; sin embargo, ha tenido la mala fortuna de estar en un equipo que descendió, y luego alternándose en el arco en otro que ahora está a punto de hacerlo. Así, verlo tirándose tarde, sin recorrer su arco, volteándose como amateur ante una definición que lucía obvia por abajo, me llenó de desilusión.
Además, no puedo dejar de pensar en cómo una línea defensiva de Primera División puede ser tan terca como para jugar al fuera de lugar todo el partido (aún cuando ya les habían llenado el morral de cuero), ante el equipo mexicano que mejor maneja le pelota. Es absurdo -pensaba- eso sólo a veces le sucede al equipo con el que juego los domingos, en el que 5 defensas amodorrados a las 7:30 de la mañana y de profesiones la mayoría totalmente ajenas al futbol, intentan achicar la cancha en los momentos más inoportunos y acaban persiguiendo números en fuga.
En esos momentos de desconcierto, tuve la fortuna de escuchar a Carlos Miloc en una entrevista realizada oportunamente en ESPN, en la que a pesar de puntillosas preguntas, defendió y argumentó a favor del jugador. No les voy a contar todo lo que dijo Miloc, pero sí les quiero decir que el Profe estabilizó mis pensamientos.
Recordé entonces que si bien en ocasiones un equipo logra ser más fuerte que el diamante, también en otras puede ser un organismo tan frágil que se rompe con un pase de cuatro metros. Que cuando el jugador se confunde, puede acabar haciendo cosas incomprensibles y que cuando un portero sale de malas y con miedo, en ocasiones se mete él solo los goles.
Me puse a pensar cómo reaccionaría yo si estuviera en plena mala racha, con la presión del descenso en mis espaldas, siendo responsable tanto de mantener el nivel de vida de mi familia, como el de cientos de miles de personas que basan sus ingresos en que un equipo pertenezca a la Primera División. Con la escalofriante sensación de provocarle a los fieles aficionados, una de las tristezas deportivas más grandes que puede haber... Llegué a la conclusión de que, muy probablemente, también me volvería muy frágil bajo ciertas circunstancias.
Para colmo, me tocó estar en el Estadio de Ciudad Universitaria el domingo en el juego de Jaguares. Pude ver como los chiapanecos salieron del vestidor con un miedo tremendo a ser goleados... y acabaron goleados. Vi a un Ismael Fuentes que fue mañoso, agresivo y picante como siempre, pero que olvidó los recorridos y la ubicación; a un Óscar Rojas que al conducir la pelota se salía de la cancha sin obstáculo de por medio; a un "Bofo" que buscaba a como diera lugar dar el chispazo, pero sabía que no podía aspirar a más. Sí, los chiapanecos fueron víctimas de una sugestión extraña y acabaron el juego alicaídos y tristes, pero lo peor vino cuando corrió la noticia de que René Isidoro había sido cesado.
El hoy extécnico de Jaguares armó un equipo totalmente distinto al del torneo pasado, dejó ir muchos jugadores y trajo nuevos, tanto nacionales como extranjeros, y a pesar de todo dio una buena cara los tres primeros partidos. Su Directiva lo dejó hacer y deshacer, ¿pero sólo para echarlo en la fecha 6? Cabe señalar que los Jaguares están, después de la estrepitosa goleada, con solo un punto menos que Pumas.
Jaguares es un equipo que ha tenido un gran mérito al consolidarse en Primera División y mantener una sana distancia con la zona del descenso, luego de aquél gran susto que les quitó de encima Gilberto Mora con un golazo de tiro libre. Pero justo cuando parece que van a dar el salto para pertenecer al grupo de los que pelean por el título, justo en ese momento, cortan procesos. En los últimos 4 años han tenido 8 estrategas y todos ellos en algún momento fueron elogiados por sacar adelante a un equipo con tales circunstancias.
Yo la verdad creo que Jaguares ha tenido para más y si hubieran tenido paciencia, podrían ya incluso haberse aprovechado de alguno de esos torneos cortos en que el nivel decrece, para pelear en la Final por un título. Pero eso nunca va a pasar si las ideas futbolísticas cambian mucho antes de que las piernas las asimilen.
Obviamente, con todos esos exabruptos y la falta de una estructura confiable de fuerzas básicas, la producción propia de jugadores se reduce al mínimo, al tiempo que la inversión se lleva al máximo por la constante contratación de refuerzos al gusto de un estratega diferente cada Pretemporada.
Fue una semana interesante pero complicada para mis sensaciones futbolísticas, muchos partidos, muchos contrastes y muchas preguntas. Para ser honestos, no sé la verdadera razón por la cuál la Directiva chiapaneca echa a sus estrategas con tal desparpajo, pero al menos parece que recuperé las razones futbolísticas por las cuales un jugador puede acabar, prácticamente, tirando para su propio arco.
Por hoy me despido. Recuerden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com donde serán valorados con mucha alegría. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.
Muchas gracias a todos por hacernos grandes.
Walter González
Director Editorial