Staff MT
20-oct-2007, 13:02
Supongamos qque en estos momentos el técnico de la Selección Nacional no fuera Hugo Sánchez sino Juan Pérez, y que el miércoles pasado México hubiera perdido de la misma forma que lo hizo con Guatemala. Mismo estadio, mismo rival, mismos jugadores, mismo resultado. México 2-3 Guatemala.
Imaginemos que Hugo Sánchez sigue siendo técnico de Pumas, y que es el día siguiente del partido. Todo mundo pendiente de sus declaraciones, sabiendo que la crítica voraz, salvaje y desmedida sería la nota del día.
Jueves 18 de Octubre. En el estacionamiento del Estadio de CU es difícil encontrar un lugar. Camionetas estampadas con logotipos de televisoras y cadenas de radio se adueñaron de las plazas más cercanas. Hay 3 veces más medios y reporteros que cualquier otro día.
La entrada a la cancha es apresurada. El entrenamiento ya terminó y los jugadores caminan hacia los vestidores. Saben que la prensa no es para ellos y ya están acostumbrados a los días después de los partidos de la Selección.
Todos tienen la inquietud de encontrar a Hugo, de captarlo con los telefotos a distancia y ver qué es lo que está haciendo.
Hugo está a más allá de la mitad de la cancha con un teléfono pegado al oído. Habla y habla. Mientras, la Jefa de Prensa de Pumas con cautela se acerca a él con temor de interrumpirlo.
Después regresa con los medios y dice lo que era obvio para todos: "Qué sí va a hablar".
Ahora lo difícil es saber en qué momento. Hugo ya colgó el teléfono y comienza el show de la espera.
Primero el trabajo cardiovascular que incluye 15 vueltas a la cancha trotando al lado del Médico y algún Auxiliar que quiera salir en la foto.
Por supuesto, el recorrido pasa enfrente de todas las cámaras que hacen "click" y "rec" en cuanto pasa.
Terminaron las 15 vueltas y siguen las abdominales, pero esas no son tan estéticas y por eso Hugo se aleja otra vez para hacerlas lejos de los reporteros. A distancia podríamos decir que son alrededor de 500 en más o menos 20 minutos.
Los estiramientos son la señal de que hay que acomodarse. Los camarógrafos enfocan y ajustan, mientras los reporteros comienzan a empujarse intentando descifrar por dónde vendrá y dónde se detendrá para estar justo enfrente de él y que su micrófono, o mano con grabadora aparezca en las portadas del día siguiente.
Hugo se acerca y empieza el espectáculo. Pumas hoy no existe. La primer pregunta se la arrebatan varios pero invariablemente es la misma: "Hugo, ¿cómo viste a la Selección ayer?"
Sólo una pregunta basta. Con gesto irónico pero amable a los reporteros empieza Hugo:
"Se los dije, se los he dicho siempre pero no quieren entender. No dejen que los engañen, ustedes como periodistas son los que deben de decirle a la gente lo que están haciendo con nuestra Selección Azteca".
"A los jugadores les faltó amígdalas cosa que el innombrable es incapaz de transmitirles".
"No voy a comentar algo sobre quién ha muerto para mí… yo no acostumbro a hablar de perdedores".
"Pero si me hubieran llamado a mí, ese partido lo hubieramos ganado".
"Eso es lo que pasa cuando eligen a un extranjero que no quiere a nuestro país".
"Si él no puede, denme la Selección a mí. Conmigo, México sería campeón del mundo".
"Necesito que los directivos defiendan al futbol mexicano, que los periodistas hagan lo suyo y también los aficionados. Y que no los sigan insultando, faltando al respeto y los menosprecien. Ahora les toca a ustedes".
"Los jugadores necesitan adquirir mentalidad ganadora, es imposible que alguien que es perdedor pueda irradiarla... nada más hay que ver cómo jugó, luego de las actuaciones que ha tenido, sin confianza".
"El futbolista mexicano merece respeto, porque es de lo mejor del mundo... no debemos permitir este tipo de rivales que no están a la altura, parece que México ha dejado de ser el equipo importante del área".
"Denme la Selección Nacional y yo la hago campeona del mundo".
Pero la realidad es que Hugo es el técnico de la Selección y tiene la fortuna de que no exista un Hugo que declare en su contra.
Por increíble que parezca, a su llegada a México Hugo Sánchez declaró lo siguiente:
"Lo que me preocupa es que no tenemos el tiempo suficiente para tener concentraciones y partidos, para preparar a un equipo para el Preolímpico".
"Me gustaría que las eliminatorias olímpicas fueran a visita recíproca para el siguiente ciclo porque ahora no nos queda más que ajo y agua".
"Ya se sabía cómo estaba el campeonato nacional, uno como técnico quiere a los jugadores más tiempo, pero no se pudo".
"Los malos arbitrajes son otro problema que afrontará México".
"El hecho de que las sedes en las que jugará México sean lejos de la afición mexicana va a ser otro factor en nuestra contra"
La memoria debería ser uno de los valores mejor custodiados del futbol. Sin ella, seríamos incapaces de recordar grandes goles, grandes jugadas, equipos, partidos y campeonatos.
En realidad, este deporte debe a la "memoria" gran parte de lo que es, sin ella el aficionado no sería capaz de volver a un estadio a sentir lo que vivió el domingo anterior. Sin embargo, es muy común perderla. Los desmemoriados abundan en este juego y son ellos los que mas daño le hacen al futuro, olvidando el pasado.
Imaginemos que Hugo Sánchez sigue siendo técnico de Pumas, y que es el día siguiente del partido. Todo mundo pendiente de sus declaraciones, sabiendo que la crítica voraz, salvaje y desmedida sería la nota del día.
Jueves 18 de Octubre. En el estacionamiento del Estadio de CU es difícil encontrar un lugar. Camionetas estampadas con logotipos de televisoras y cadenas de radio se adueñaron de las plazas más cercanas. Hay 3 veces más medios y reporteros que cualquier otro día.
La entrada a la cancha es apresurada. El entrenamiento ya terminó y los jugadores caminan hacia los vestidores. Saben que la prensa no es para ellos y ya están acostumbrados a los días después de los partidos de la Selección.
Todos tienen la inquietud de encontrar a Hugo, de captarlo con los telefotos a distancia y ver qué es lo que está haciendo.
Hugo está a más allá de la mitad de la cancha con un teléfono pegado al oído. Habla y habla. Mientras, la Jefa de Prensa de Pumas con cautela se acerca a él con temor de interrumpirlo.
Después regresa con los medios y dice lo que era obvio para todos: "Qué sí va a hablar".
Ahora lo difícil es saber en qué momento. Hugo ya colgó el teléfono y comienza el show de la espera.
Primero el trabajo cardiovascular que incluye 15 vueltas a la cancha trotando al lado del Médico y algún Auxiliar que quiera salir en la foto.
Por supuesto, el recorrido pasa enfrente de todas las cámaras que hacen "click" y "rec" en cuanto pasa.
Terminaron las 15 vueltas y siguen las abdominales, pero esas no son tan estéticas y por eso Hugo se aleja otra vez para hacerlas lejos de los reporteros. A distancia podríamos decir que son alrededor de 500 en más o menos 20 minutos.
Los estiramientos son la señal de que hay que acomodarse. Los camarógrafos enfocan y ajustan, mientras los reporteros comienzan a empujarse intentando descifrar por dónde vendrá y dónde se detendrá para estar justo enfrente de él y que su micrófono, o mano con grabadora aparezca en las portadas del día siguiente.
Hugo se acerca y empieza el espectáculo. Pumas hoy no existe. La primer pregunta se la arrebatan varios pero invariablemente es la misma: "Hugo, ¿cómo viste a la Selección ayer?"
Sólo una pregunta basta. Con gesto irónico pero amable a los reporteros empieza Hugo:
"Se los dije, se los he dicho siempre pero no quieren entender. No dejen que los engañen, ustedes como periodistas son los que deben de decirle a la gente lo que están haciendo con nuestra Selección Azteca".
"A los jugadores les faltó amígdalas cosa que el innombrable es incapaz de transmitirles".
"No voy a comentar algo sobre quién ha muerto para mí… yo no acostumbro a hablar de perdedores".
"Pero si me hubieran llamado a mí, ese partido lo hubieramos ganado".
"Eso es lo que pasa cuando eligen a un extranjero que no quiere a nuestro país".
"Si él no puede, denme la Selección a mí. Conmigo, México sería campeón del mundo".
"Necesito que los directivos defiendan al futbol mexicano, que los periodistas hagan lo suyo y también los aficionados. Y que no los sigan insultando, faltando al respeto y los menosprecien. Ahora les toca a ustedes".
"Los jugadores necesitan adquirir mentalidad ganadora, es imposible que alguien que es perdedor pueda irradiarla... nada más hay que ver cómo jugó, luego de las actuaciones que ha tenido, sin confianza".
"El futbolista mexicano merece respeto, porque es de lo mejor del mundo... no debemos permitir este tipo de rivales que no están a la altura, parece que México ha dejado de ser el equipo importante del área".
"Denme la Selección Nacional y yo la hago campeona del mundo".
Pero la realidad es que Hugo es el técnico de la Selección y tiene la fortuna de que no exista un Hugo que declare en su contra.
Por increíble que parezca, a su llegada a México Hugo Sánchez declaró lo siguiente:
"Lo que me preocupa es que no tenemos el tiempo suficiente para tener concentraciones y partidos, para preparar a un equipo para el Preolímpico".
"Me gustaría que las eliminatorias olímpicas fueran a visita recíproca para el siguiente ciclo porque ahora no nos queda más que ajo y agua".
"Ya se sabía cómo estaba el campeonato nacional, uno como técnico quiere a los jugadores más tiempo, pero no se pudo".
"Los malos arbitrajes son otro problema que afrontará México".
"El hecho de que las sedes en las que jugará México sean lejos de la afición mexicana va a ser otro factor en nuestra contra"
La memoria debería ser uno de los valores mejor custodiados del futbol. Sin ella, seríamos incapaces de recordar grandes goles, grandes jugadas, equipos, partidos y campeonatos.
En realidad, este deporte debe a la "memoria" gran parte de lo que es, sin ella el aficionado no sería capaz de volver a un estadio a sentir lo que vivió el domingo anterior. Sin embargo, es muy común perderla. Los desmemoriados abundan en este juego y son ellos los que mas daño le hacen al futuro, olvidando el pasado.