Staff MT
06-oct-2007, 16:59
Hace una semana estuve en Francia para ayudar a un amigo en la cobertura del Mundial de Rugby. Este deporte, que casi no tiene penetración en México, es sin embargo, muy popular en el país galo, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y una multitud de islas en el Caribe.
Hoy, ya de regreso en Barcelona, vi en un bar el partido de cuartos de final entre neozelandeses y franceses, ganado dramáticamente por estos últimos. La atmósfera en el lugar fue espectacular, muy similar a la que se vivió en Alemania 2006, con cánticos, porras, mentadas y emoción.
Eso me hizo reflexionar sobre una diferencia clave entre México y otros países. A pesar de que nuestros atletas son relativamente exitosos en otros deportes, lo cierto es que a nivel popularidad y ambiente, el futbol está muy por encima del resto.
De tanto en tanto, esfuerzos individuales llegan a la misma altura de penetración y paralizan bares y restaurantes. Julio César Chávez, Fernando Valenzuela o Ana Guevara lo han conseguido, pero el fervor se difumina en cuanto los atletas dejan de ser líderes en sus disciplinas.
En otros lugares la situación es radicalmente distinta. Además del rugby, en Europa el básquetbol ocupa grandes espacios, y la Copa de Europa de la especialidad fue muy seguida, sobre todo en España, que cuenta con un equipo de primer orden. Y ni hablar de la Fórmula 1, el ciclismo y el tenis.
¿Qué pasa? Por supuesto, uno de los factores fundamentales es el éxito continuo de esos países en dichas disciplinas. Y no faltará quien afirme que tiene que ver con que en el primer mundo, los gobiernos destinan mucho más presupuesto a las actividades deportivas. Pero el argumento se queda corto cuando se ven los éxitos de Argentina (en básquetbol, tenis y rugby) y Brasil (en voleibol de pista y playa, en automovilismo).
Creo que en realidad el problema tiene que ver con organización. A pesar de las quejas que he externado tantas veces en contra de la manera de trabajar de clubes y FMF, tengo muy claro que a nivel infraestructura y trabajo, el futbol está a años luz de la mayor parte de los deportes en México.
Empezando con las peleas COM-Conade, y pasando por las Federaciones. La situación de la de básquetbol es de risa desde hace varios años, y así les va en los torneos. Lo mismo con el boxeo amateur, el tenis y muchas otras disciplinas. El béisbol está un poco mejor al ser profesional, pero sigue siendo un deporte regional, que ha perdido a la mayor parte de su afición en el centro de la República.
Cuando era editor de las secciones de deportes de Milenio y Excélsior, me tocó recibir muchas veces peticiones de "apoyo" por parte de Federaciones, que querían difusión de sus resultados. Y también la lucha valiente de los reporteros de las fuentes, en general apasionados de sus deportes favoritos, porque se les diera reconocimiento
El problema es que, con espacios limitados, los jefes de información tienen que optar por lo que la mayor cantidad de lectores quieren ver. Y mientras no haya triunfos internacionales, se vuelve imposible meter más notas de esos deportes, que afirman que como la gente no los conoce, entonces no reciben dinero y tienen peores resultados. Y así hasta el infinito.
Y después están las luchas intestinas. En Argentina es sorprendente ver cómo los tenistas, los basquetbolistas, los rugbymen y los futbolistas, se apoyan los unos a los otros en sus torneos. En México no pasa jamás.
Los deportes se quejan de que el futbol recibe demasiado dinero y que eso los está matando. Y el balompié, a su vez, se comporta con soberbia. Más de una vez me tocó ver a aficionados beisboleros alegrándose por derrotas de la Selección de Futbol, y eso habla de la nula relación entre esos deportes.
El problema es que, sin organización, romper ese ciclo será difícil. Y mientras sigan las camarillas, las envidias y los golpes bajos, nuestros atletas van a seguir viendo los triunfos de otros países por televisión en torneos importantes.
Hoy, ya de regreso en Barcelona, vi en un bar el partido de cuartos de final entre neozelandeses y franceses, ganado dramáticamente por estos últimos. La atmósfera en el lugar fue espectacular, muy similar a la que se vivió en Alemania 2006, con cánticos, porras, mentadas y emoción.
Eso me hizo reflexionar sobre una diferencia clave entre México y otros países. A pesar de que nuestros atletas son relativamente exitosos en otros deportes, lo cierto es que a nivel popularidad y ambiente, el futbol está muy por encima del resto.
De tanto en tanto, esfuerzos individuales llegan a la misma altura de penetración y paralizan bares y restaurantes. Julio César Chávez, Fernando Valenzuela o Ana Guevara lo han conseguido, pero el fervor se difumina en cuanto los atletas dejan de ser líderes en sus disciplinas.
En otros lugares la situación es radicalmente distinta. Además del rugby, en Europa el básquetbol ocupa grandes espacios, y la Copa de Europa de la especialidad fue muy seguida, sobre todo en España, que cuenta con un equipo de primer orden. Y ni hablar de la Fórmula 1, el ciclismo y el tenis.
¿Qué pasa? Por supuesto, uno de los factores fundamentales es el éxito continuo de esos países en dichas disciplinas. Y no faltará quien afirme que tiene que ver con que en el primer mundo, los gobiernos destinan mucho más presupuesto a las actividades deportivas. Pero el argumento se queda corto cuando se ven los éxitos de Argentina (en básquetbol, tenis y rugby) y Brasil (en voleibol de pista y playa, en automovilismo).
Creo que en realidad el problema tiene que ver con organización. A pesar de las quejas que he externado tantas veces en contra de la manera de trabajar de clubes y FMF, tengo muy claro que a nivel infraestructura y trabajo, el futbol está a años luz de la mayor parte de los deportes en México.
Empezando con las peleas COM-Conade, y pasando por las Federaciones. La situación de la de básquetbol es de risa desde hace varios años, y así les va en los torneos. Lo mismo con el boxeo amateur, el tenis y muchas otras disciplinas. El béisbol está un poco mejor al ser profesional, pero sigue siendo un deporte regional, que ha perdido a la mayor parte de su afición en el centro de la República.
Cuando era editor de las secciones de deportes de Milenio y Excélsior, me tocó recibir muchas veces peticiones de "apoyo" por parte de Federaciones, que querían difusión de sus resultados. Y también la lucha valiente de los reporteros de las fuentes, en general apasionados de sus deportes favoritos, porque se les diera reconocimiento
El problema es que, con espacios limitados, los jefes de información tienen que optar por lo que la mayor cantidad de lectores quieren ver. Y mientras no haya triunfos internacionales, se vuelve imposible meter más notas de esos deportes, que afirman que como la gente no los conoce, entonces no reciben dinero y tienen peores resultados. Y así hasta el infinito.
Y después están las luchas intestinas. En Argentina es sorprendente ver cómo los tenistas, los basquetbolistas, los rugbymen y los futbolistas, se apoyan los unos a los otros en sus torneos. En México no pasa jamás.
Los deportes se quejan de que el futbol recibe demasiado dinero y que eso los está matando. Y el balompié, a su vez, se comporta con soberbia. Más de una vez me tocó ver a aficionados beisboleros alegrándose por derrotas de la Selección de Futbol, y eso habla de la nula relación entre esos deportes.
El problema es que, sin organización, romper ese ciclo será difícil. Y mientras sigan las camarillas, las envidias y los golpes bajos, nuestros atletas van a seguir viendo los triunfos de otros países por televisión en torneos importantes.