Staff MT
16-jun-2007, 13:42
Tras nueve meses viviendo en Barcelona, nunca pude entrevistar a Giovani dos Santos. En ese lapso, logré hablar con todos los mexicanos que militan en ligas importantes en Europa, pero el celo con el que el Barça protege a sus estrellas juveniles provocó que una y otra vez me negaran una entrevista con el Campeón del Mundo Sub-17.
Por ello, aprovechando que estoy en México de vacaciones, ayer fui al Centro de Alto Rendimiento para, al fin, conseguir la ansiada plática. No sabía muy bien que esperar. ¿Sería tímido como Messi, o irreverente como Vela? Por suerte, la realidad superó mis expectativas.
Hace unas semanas escribí que, con todo el talento que tenía en la cancha, a Lionel Messi le faltaba algo para ser un grande de todos los tiempos. La columna causó mucha polémica, y muchos la interpretaron como que yo sugería que el astro argentino tendría que ser drogadicto o mujeriego.
Pero no era exactamente eso, tras conocer a Gio me di cuenta que él sí tiene lo que a su amigo le falta: carisma y malicia. Cuando llegué, el juvenil mexicano estaba rodeado de reporteros. Pero, a diferencia de lo que sucede con la mayoría de los jugadores, él era el que llevaba el show.
Saludaba a todos, les hacía bromas, contestaba lo que quería contestar y cuando no quería, se salía por la tangente de la forma más elegante posible, siempre con una sonrisa en los labios. No negó una sola entrevista, ni se enojó con ninguna pregunta, aunque hubo algunas que le repitieron hasta el cansancio ("¿Te interesa jugar en Chivas la próxima temporada?").
Cuando me tocó el turno, traté de no hacerle los mismos cuestionamientos e irme por cosas más generales, experiencias de vida, intereses, deseos a corto y largo plazo. Y así me di cuenta de varias cosas importantes: Dos Santos es un ganador, de los buenos, duda muy poco y sabe perfectamente lo que quiere.
Y además, es un tipo que disfruta no sólo el futbol, sino la vida. Es un apasionado del balón, pero le gusta pasársela bien y ser un chavo normal. Varias veces nos matamos de risa y me contestó un par de cosas realmente interesantes que, por razones obvias, no puedo publicar ahora, pero que podrán ver en FIFA.com de este lunes en ocho.
Después de hablar con él, tras haberlo visto jugar, mi conclusión es que tenemos que estar muy ilusionados. Gio tiene madera de ídolo, talento de crack, y ese algo que se necesita para convertirse en uno de los mejores mexicanos de todos los tiempos.
LA SELECCIÓN
Me queda poco espacio pero me parece importante decir algo sobre la Selección. No se preocupen, no diré mi opinión de cómo ha jugado. El Tri es uno de esos temas de los que todos hablan, aún sin tener la más remota idea de lo que están diciendo.
Abundan los lugares comunes. Los mejores de todos son "falta de juego de conjunto", "yo les dije que Hugo Sánchez no servía (típico de alguien que hace dos meses coreaba Hugo, Hugo)" o, la joya de la corona, "deberían echarle más güevos".
En general, son los cronistas los que empiezan con ellos y, en consecuencia, transmiten esa "información" a los aficionados. Por ello, para terminar con la columna de hoy, y tras hablar con varias personas cercanas a la equipo y a ex seleccionados, les diré algo que hasta ahora, casi no he escuchado ni leído.
El principal problema tiene que ver con la preparación para el torneo. Hugo Sánchez y Ariel González planificaron un trabajo físico que preveía llegar a 100 por ciento en la Final de la Copa Oro y seguir así en la Copa América. Suponían que, aún duros y lentos, le ganarían caminando a los equipos centroamericanos.
Grave error. Ese exceso de confianza, aunado a las canchas horribles, ha provocado que los mexicanos hayan sido superados físicamente por todos sus rivales ¿No les parece raro que los normalmente veloces Salcido y Osorio, pierdan todos los piques? ¿O que Pardo equivoque todos los pases? Ahí está la razón.
¿Cuál es la solución? Esperar, no hay de otra. Poco a poco, los seleccionados se van a aflojar y jugarán mejor. En teoría, Costa Rica es un equipo menos físico y eso ayudará, aunque no sé si sea demasiado pronto. Si ese es el caso, queda una esperanza más, si hay un equipo que ha jugado peor que México ese es el tico. Y cuando juegan dos escuadras en crisis, en general la más grande es la que gana.
Por ello, aprovechando que estoy en México de vacaciones, ayer fui al Centro de Alto Rendimiento para, al fin, conseguir la ansiada plática. No sabía muy bien que esperar. ¿Sería tímido como Messi, o irreverente como Vela? Por suerte, la realidad superó mis expectativas.
Hace unas semanas escribí que, con todo el talento que tenía en la cancha, a Lionel Messi le faltaba algo para ser un grande de todos los tiempos. La columna causó mucha polémica, y muchos la interpretaron como que yo sugería que el astro argentino tendría que ser drogadicto o mujeriego.
Pero no era exactamente eso, tras conocer a Gio me di cuenta que él sí tiene lo que a su amigo le falta: carisma y malicia. Cuando llegué, el juvenil mexicano estaba rodeado de reporteros. Pero, a diferencia de lo que sucede con la mayoría de los jugadores, él era el que llevaba el show.
Saludaba a todos, les hacía bromas, contestaba lo que quería contestar y cuando no quería, se salía por la tangente de la forma más elegante posible, siempre con una sonrisa en los labios. No negó una sola entrevista, ni se enojó con ninguna pregunta, aunque hubo algunas que le repitieron hasta el cansancio ("¿Te interesa jugar en Chivas la próxima temporada?").
Cuando me tocó el turno, traté de no hacerle los mismos cuestionamientos e irme por cosas más generales, experiencias de vida, intereses, deseos a corto y largo plazo. Y así me di cuenta de varias cosas importantes: Dos Santos es un ganador, de los buenos, duda muy poco y sabe perfectamente lo que quiere.
Y además, es un tipo que disfruta no sólo el futbol, sino la vida. Es un apasionado del balón, pero le gusta pasársela bien y ser un chavo normal. Varias veces nos matamos de risa y me contestó un par de cosas realmente interesantes que, por razones obvias, no puedo publicar ahora, pero que podrán ver en FIFA.com de este lunes en ocho.
Después de hablar con él, tras haberlo visto jugar, mi conclusión es que tenemos que estar muy ilusionados. Gio tiene madera de ídolo, talento de crack, y ese algo que se necesita para convertirse en uno de los mejores mexicanos de todos los tiempos.
LA SELECCIÓN
Me queda poco espacio pero me parece importante decir algo sobre la Selección. No se preocupen, no diré mi opinión de cómo ha jugado. El Tri es uno de esos temas de los que todos hablan, aún sin tener la más remota idea de lo que están diciendo.
Abundan los lugares comunes. Los mejores de todos son "falta de juego de conjunto", "yo les dije que Hugo Sánchez no servía (típico de alguien que hace dos meses coreaba Hugo, Hugo)" o, la joya de la corona, "deberían echarle más güevos".
En general, son los cronistas los que empiezan con ellos y, en consecuencia, transmiten esa "información" a los aficionados. Por ello, para terminar con la columna de hoy, y tras hablar con varias personas cercanas a la equipo y a ex seleccionados, les diré algo que hasta ahora, casi no he escuchado ni leído.
El principal problema tiene que ver con la preparación para el torneo. Hugo Sánchez y Ariel González planificaron un trabajo físico que preveía llegar a 100 por ciento en la Final de la Copa Oro y seguir así en la Copa América. Suponían que, aún duros y lentos, le ganarían caminando a los equipos centroamericanos.
Grave error. Ese exceso de confianza, aunado a las canchas horribles, ha provocado que los mexicanos hayan sido superados físicamente por todos sus rivales ¿No les parece raro que los normalmente veloces Salcido y Osorio, pierdan todos los piques? ¿O que Pardo equivoque todos los pases? Ahí está la razón.
¿Cuál es la solución? Esperar, no hay de otra. Poco a poco, los seleccionados se van a aflojar y jugarán mejor. En teoría, Costa Rica es un equipo menos físico y eso ayudará, aunque no sé si sea demasiado pronto. Si ese es el caso, queda una esperanza más, si hay un equipo que ha jugado peor que México ese es el tico. Y cuando juegan dos escuadras en crisis, en general la más grande es la que gana.